INTRODUCCIÓN
Se les llama así a aquellas personas que se encuentran en un estado de debilidad energética. Estas personas no saben cómo canalizar la energía de su entorno para nutrirse. Cuando esto ocurre, el sistema energético entra en un estado de “supervivencia”. Se enganchan a través de canales energéticos a las personas del entorno, a las cuales, las utilizan como surtidores de energía.
Estas personas no saben cómo alimentarse energéticamente y tienen hábitos de vida dañinos. Pueden presentar adicciones, obsesiones, apegos…etc. Esta situación conlleva una pérdida de energía constante. Igualmente, se rodean de energías densas y parasitarias y acuden a lugares donde predominan estas energías, como, por ejemplo, bares, campos de futbol, conciertos…
EL «VAMPIRO EMOCIONAL»
El “vampiro energético emocional” siempre se encuentra en un estado melancólico y habla continuamente de sus problemas o lo que él considera problema. No siempre son problemas reales, pero la manera de presentarlo y de interpretarlo es como si lo fuera.
Evita las conversaciones animadas e intenta polemizar para anular la vibración positiva. Las discusiones también son frecuentes al igual que las desclasificaciones de los demás. Coloca al parasitado por debajo de él, y se cree que tiene el derecho de consumir su energía. Siempre se coloca en una posición de superioridad.
La tozudez sin sentido es otra estrategia que utilizan. Con esta técnica de manipulación te fuerzan para que los intentes convencer y aprovechan esta situación para desanimarte y así consumirte.
La provocación y la confusión también forman parte de sus estrategias. Acusarte de mentiroso, de incompetente…etc. te baja la vibración y así conectan contigo. En ese momento, absorben la energía que desprende el sujeto intervenido.
Suelen escoger a personas vitales, optimistas, resolutivas y con poder personal para conseguir una reacción emocional. Para ello necesita llamar la atención. Si caen en su juego, la persona elegida empieza a notar cansancio, fatiga, y dificultad para concentrarse. Esta caída vibracional la utilizan para “machacarle” aún más y así engancharse. Cuando se rellenan de energía, desaparecen de la escena. Y el sujeto parasitado, se queda con baja vibración, desprotegido y descargado.
Las entidades negativas y desencarnados aprovechan esta situación para también engancharse y así continuar drenando al sujeto. Con el tiempo, si esta situación se mantiene, la persona suele enfermar y empieza a comportarse de manera diferente. Deja de ser la persona optimista y vital que era y se convierte en “carnaza” de los parásitos. También puede ocurrir que la persona drenada entre en estado de supervivencia y se convierta en un “vampiro energético” más.
«VAMPIROS ENERGÉTICOS SEXUALES»
Este tipo de “vampiro ” utiliza la seducción, la manipulación, el encanto y el baile para atraer tu atención. En el momento que atraen tu atención empieza el juego. Ellos siempre se colocan en una posición de superioridad, como si fueran divinidades. Esperan que los adores y que accedas a todas sus peticiones. Si no se produce esta situación te chantajean. Y esto es parte del juego, porque así reaccionas y ellos se enganchan y te drenan aún más. Son expertos en crear situaciones de dependencia. Necesitan que la pareja dependa de ellos para tener al sujeto cerca y drenarlo siempre que lo necesiten. Cuando sus expectativas no se cumplen, abandonan a la pareja.
CONSEJOS Y RECOMENDACIONES
Este circulo vicioso se corta en el momento que aprendemos a canalizar la energía del entorno que nos rodea y nos recargamos. Así mantendremos el equilibrio. Si no caemos en su juego, el “vampiro” se alejará de nosotros puesto que no tiene energía para luchar.
Pasear por el campo, nadar en el mar, acudir a lugares de poder, meditar o hacer terapia cuando lo necesites te ayudará a equilibrarte.
Alejarte de estas personas, no prestarles atención y controlar las emociones, es la manera de protegerte.