Todos hemos sentido miedo alguna vez. Pero, ¿Cuál es su función?. ¿Es positivo sentir miedo?. Hoy en día, vivimos tiempo de incertidumbre, momentos de cambio que pueden generar esta respuesta. Sabemos que el miedo se ha usado desde la antigüedad como mecanismo de manipulación de masas y hoy en día aún sigue usándose. En esta entrada vamos a dar respuesta, desde los Registros Akásicos, a una serie de preguntas con respecto a esta emoción para aprender a gestionarla adecuadamente. Esta fue la canalización que recibimos.

¿Cuál es la función del miedo?

El miedo es un mecanismo biológico que poseen todos los seres vivos para sobrevivir. Es un proceso básico y esencial para la vida que incluso los organismos menos desarrollados que los animales manifiestan, como por ejemplo, las plantas.

¿Cómo funciona este proceso a nivel físico?

A nivel físico, se desencadenan procesos hormonales, principalmente. Las hormonas son las encargadas de regular todo lo que ocurre en tu cuerpo. Cuando existe una situación donde peligra la vida, el sistema hormonal aumenta la producción de adrenalina. Posteriormente, cuando ya no existe reserva de azúcar en sangre o es mínima, comienza a producir cortisol a dosis elevadas. Esto último ayuda a que se genere energía, necesaria para la huida o para la lucha. Al mismo tiempo, el cuerpo entra en un estado de alerta y todos los sentidos se agudizan. Igualmente, el corazón comienza a acelerarse para enviar la mayor cantidad posible de sangre (donde se transportan las sustancias mencionadas) a los músculos y al cerebro, principalmente. 

¿Este proceso se puede desencadenar si no existe una situación real de peligro?

Si una persona interpreta una situación como peligrosa, el proceso se inicia de la misma manera. El cuerpo físico no tiene la facultad de distinguir lo real de lo que no es, actúa de manera automática. Este proceso de selección se lleva a cabo a nivel mental. Si observamos una situación y la interpretamos como peligrosa, el proceso se inicia y el cuerpo entra en un estado de estrés interior.

¿Qué podemos hacer para que el estado de supervivencia se lleve a cabo de la manera adecuada?

Observando la realidad fielmente y describiéndola en nuestro pensamiento tal y como es. Posteriormente, valorar a nivel mental si es un riesgo real y si está ocurriendo en tu momento presente. Debéis evitar comparar la situación con situaciones similares del pasado, lo ideal es analizar la situación actual en el momento presente. Igualmente, debemos evitar la imaginación y la creación, lo cual nos llevaría a una distorsión cognitiva. Simplemente, ceñirnos a la situación actual.

Por ejemplo, si nos encontramos en la sabana africana y un león viene corriendo hacia nosotros y su lenguaje corporal es de ataque, entonces, debemos interpretarlo como una situación peligrosa. Si nos encontramos sentados en el sofá de nuestra casa escuchando por televisión “predicciones” y “opiniones” de los tertulianos sobre las tragedias que podrían ocurrir, debemos mantenernos en calma, pues no es una situación de peligro real. Tú estas a salvo en tu casa en el momento presente.

Estos son ejemplos extremos que os podrían suceder. Las situaciones intermedias son infinitas y es necesario valorar y analizar antes de llegar a una interpretación de peligro. Y siempre debéis tener el foco en vuestro momento presente mientras interpretáis.

¿El miedo se puede utilizar para manipular a las masas? ¿Cómo podemos identificar esta situación?

Así es. El miedo es uno de los mecanismos de opresión. Todas aquellas predicciones que son formuladas sin que exista una base lógica o intuitiva que indique que es posible, es una manipulación.

Nos gustaría aquí hacer un inciso para explicar qué entendemos como intuición. La intuición surge cuando el área subconsciente o inconsciente ha captado un aspecto de la realidad que ha pasado desapercibido para la parte consciente. Esto quiere decir que tu parte subconsciente puede percibir un dato que no ha sido analizado en la mente y que podría indicar un peligro o podría descartarlo. Esta sensación ocurre justo en el momento que llegamos a una conclusión que aparentemente es lógica pero no termina de convencernos. Debemos tener en cuenta que si la sensación que aparece tras nuestra conclusión mental es de angustia o malestar estaríamos hablando de miedo, esto no sería intuición.  

Otra puntualización que debemos tener en cuenta para diferenciar una predicción válida de una manipulación es el porcentaje de que se produzca un suceso. Esto quiere decir que las predicciones deben estar formuladas seguidas de un porcentaje de posibilidad. Y además, está predicción no puede ser ni fija ni absoluta. La realidad es cambiante, no es lineal y las situaciones desencadenantes pueden modificarse. Entonces, en la predicción este aspecto tiene que quedar reflejado al igual que una propuesta de solución.

Por ejemplo, si ustedes reciben la información de una investigación donde no se especifique cómo se ha llegado a la conclusión, donde no aparezca el porcentaje de que se produzca la realidad planteada, donde no se especifique qué factores afectan a la materialización de dicha predicción y la solución propuesta, entonces, podría tratarse de una distorsión de la realidad. Y una distorsión cognitiva sin base alguna conlleva al miedo.

Para resumir, todas aquellas afirmaciones que sean generalizadas, basadas en la repetición de una situación pasada, en creencias irracionales, absolutas y categóricas, catastróficas y sin solución pueden desencadenar una reacción de miedo si las interpretamos como verdaderas. Evitad esta información y analizad aquellas que siguen los indicadores mencionados para mantener vuestra paz interior. Este es nuestro consejo.

Bendiciones, paz y amor para todos.